martes, 5 de abril de 2016

Las juntas vecinales sin pedáneo sobreviven con una comisión gestora

Diario de León, 5/4/2916.- Quince fueron las juntas vecinales de León que en las elecciones municipales del 24 de mayo —y posteriormente, en el ‘rescate’ de las generales del 20 de diciembre— no consiguieron presentar candidatura a la presidencia de la pedanía. La incertidumbre sobre su futuro se va disipando en el caso de la mayoría de ellas, que han optado por constituir una comisión gestora, aunque también hay ayuntamientos que se han implicado en la gestión con el fin de evitar su desaparición.

De momento, sólo dos han optado por la vía de la disolución, un procedimiento irreversible y que, en este caso, afecta a las entidades locales menores de Urdiales del Páramo, en el municipio del mismo nombre, y Matilla de la Vega-San Román el Antiguo, en San Cristóbal de la Polantera.

En la zona del Páramo, la Vega del Esla y la comarca de los Oteros, donde se concentran la mayor parte de juntas vecinales sin presidente, los alcaldes son, en su mayoría, partidarios de su mantenimiento y están animando a que se formen comisiones gestoras, una opción que en algunos casos ya se ha hecho o están en trámites de ello. En otros siguen ocupándose los cargos en funciones.

En la localidad de Valdemorilla, perteneciente al Ayuntamiento de Izagre, ya se ha nombrado una comisión gestora. Lo mismo sucede en San Pedro de Pegas (Bustillo del Páramo) y Fuentes de Carbajal (Carbajal de Fuentes). En Zuares del Páramo (Bercianos del Páramo) sigue al frente en funciones la comisión gestora que ya estaba antes de las elecciones municipales de mayo de 2015.

En el municipio de Villazala hay de todo. De las pedanías que están sin dirigentes como Castrillo de San Pelayo, Huerga de Frailes, Valdesandinas, San Pelayo y Villazala, unas están con cargos en funciones y otras sin nadie el frente. El alcalde, José Antonio Guerrero, afirmó ayer que el Ayuntamiento no es partidario de la disolución de ninguna de ellas y que están animando a que se conformen donde no las hay.

Por su parte, en Lordemanos, perteneciente a Cimanes de la Vega, el Ayuntamiento ya ha asumido prácticamente todas sus funciones y corre con sus gastos y servicios, aunque no se ha iniciado ningún expediente de disolución.

Esta es la misma opción que ha tomado el Ayuntamiento de Valderrueda con Boca de Huérgano, en donde no tienen ninguna intención de suprimir la pedanía. Su alcalde, Miguel Ángel Fernández, asegura que se han iniciado los trámites para que la gestión de esta junta vecinal pase a manos del ayuntamiento, siendo así el alcalde su presidente. «Hay subvenciones directas a la juntas vecinales que creemos que el pueblo no puede perder y la solución es que la gestión pase a manos del ayuntamiento», según Fernández. Además será un paso intermedio a la espera de que en una nueva legislatura se presente alguna candidatura que asumir la junta vecinal.

También en Joarilla de las Matas se han hecho cargo de la gestión de San Miguel de Montañán, en donde actualmente residen menos de cien habitantes.

En las últimas elecciones municipales fueron 66 las juntas vecinales de León que se quedaron sin presidente. De ellas, 41 lo lograron en las generales de diciembre.

Información elaborada por Armando Medina, José María Campos, Acacio Díaz, María Carnero y Maite Rabanillo.

Igueña y los dos pueblos que no existen desde hace décadas

La situación de las juntas vecinales de Igueña, Los Montes de la Ermita y Urdiales de Colinas, es muy diferente a la de las otras trece localidades sin presidente. Estas dos poblaciones carecen de vecinos desde hace décadas. De hecho, según su alcalde, Alider Presa, nunca se han celebrado elecciones en la localidad en la etapa democrática y no porque no haya candidatos, sino porque «no hay ni un sólo elector».

Presa asegura que, año tras año, solicita a la Junta de Castilla y León la disolución de ambas juntas vecinales pero que nunca ha recibido respuesta. El Ayuntamiento se acoge a la Ley 1/98 de 4 de junio de Castilla y León en la que se recoge que los pueblos sin población en la fecha en que se aprobó dicha ley quedaban automáticamente suprimidos como entidades locales menores. «Sólo pedimos que se aplique la ley», afirma el regidor, quien asegura que incluso en las normas urbanísticas del municipio de Igüeña los terrenos de estos pueblos aparecen como suelo no urbano de especial protección «por lo que ni siquiera se puede emitir una licencia urbanística ni realizar ninguna obra de ningún tipo».

De hecho, ni Los Montes de la Ermita ni Urdiales de Colinas cuentan con los servicios básicos esenciales para admitir población. No tienen agua corriente, ni suministro eléctrico ni, por supuesto, alumbrado público. Alider Presa espera que la Junta se haga eco de su petición de disolver las juntas vecinales con el fin de evitar problemas al Ayuntamiento, «porque cuando sale en la prensa que estas localidades no tienen vecinos, siempre viene alguien a empadronarse en un pueblo que no existe».

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